Cosas que importan

Cuando las sociedades o las organizaciones se encuentran situadas en lo que socialmente denominamos “alto grado de desarrollo” y su nivel de “confort” es persistente en el tiempo, se produce una pérdida sustancial y trascendente del ser humano .

La pérdida de visión hacia el interior y la falta de empatía con el entorno,  nos sumerge en un mar de confusión conceptual y de conducta, haciéndonos creer que “todo” puede adquirirse con dinero. Es entonces cuando tan sólo un hecho convulsivo y quizá dramático en nuestras vidas sea capaz de ofrecernos un motivo de reflexión menos material y más humano, valorando y apareciendo ante nuestros ojos elementos que antes resultaban invisibles.

Esto debería ser objeto de reflexión  y aceptar que el “afecto” es un motor insustituible, generador de compresión, solidaridad, proximidad , felicidad e indicador indispensable de desarrollo y bienestar en una sociedad humanamente avanzada.

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