Cuando todo va mal
Cuando todo parece ir mal es solo eso, “parece” que va mal.
Individualmente ponemos los limites a partir de los cuales las cuestiones que nos ocupan van bien o van mal.
Es una percepción individual que suele coincidir con nuestras exigencias o expectativas.
Exigirse unos determinados retos o esperar que se cumplan ciertas expectativas es motivador pero si está motivación es muy alta o supera nuestras posibilidades puede transformarse en frustración, incapacidad, inseguridad y abandono.
Puede suceder también que no hayamos calculado bien los tiempos o simplemente queremos que las cosas ocurran rápidamente, sin tener en cuenta que todo tiene un proceso cuantificable.
La reflexión nos indicará si lo que “parece ir mal “ va realmente mal. En el caso de que sea así, hay que concentrar las fuerzas en cambiar de estrategia u objetivo. Perderse en lamentaciones, sentirse víctima o culpable de la situación no ayuda al desarrollo de nuestra personalidad ni al de nuestro negocio.
El conocimiento de nuestros límites y la aceptación de las posibilidades individuales son la condición primera e indispensable a la hora de emprender cualquier actividad de la que se pretenda conseguir éxito
Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.
Comentarios
Aún no hay comentarios.
Escribe un comentario